HISTORIA DEL ESTUDIO

Historia del Estudio (Enrique-Estudio Herencia)

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La claridad es la cortesía del filósofo.

Tratando de hacer realidad este pensamiento de Ortega y Gasset, trataré de exponer de la manera más nítida posible mis propios pensamientos y lo que es más importante: los hechos en que éstos se han plasmado a lo largo de éstos treinta y cinco años que llevo ejerciendo de arquitecto, desde febrero de 1975.

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En esa turbulenta época fuimos muchos los que nos planteamos la contestación universitaria como forma de participación en las decisiones de la comunidad. Como consecuencia de tales hechos, entre otras cosas, pudimos participar en la elección de los catedráticos que deseábamos como profesores. Y así tuve la fortuna de ser alumno en segundo de Alejandro de la Sota, en tercero de Francisco Javier Carvajal y de Antonio Perpiñá en el Proyecto de Fin de Carrera. De cada uno de ellos aprendimos ciertos parámetros que, como todos sabemos, nunca se olvidan.

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Recién terminada la carrera y trabajando durante tres años de arquitecto del Ministerio de la Vivienda en la provincia de Orense, pude visitar, analizar y por último reflexionar acerca de las muy diferentes condiciones de vida que podían darse en una misma comunidad, donde las míseras condiciones de algunas viviendas contrastaban con la alegría de otras colindantes con ellas, suponiendo estos hechos un ahondamiento en mi conciencia profesional.
En esta primera época que ha transcurrido entre 1975 y 1980 participé en todo tipo de proyecto que tuve oportunidad.

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En 1980 tuve el encargo profesional de diseñar la iglesia de San Juan Crisóstomo en Madrid y la responsabilidad íntegra de la financiación de la misma. Este acontecimiento supuso la apertura de una vía de ejercer la profesión de una forma integral, es decir, siendo el responsable total tanto del proyecto como del nivel de aceptación de los usuarios últimos. Habiendo comprobado que ambos cometidos no solamente pueden ser compatibles sino que, incluso, pueden dar unos resultados más que aceptables, también se comprueba que al participar hasta en el último detalle de un edificio, éste favorece el equilibrio de la convivencia.
Así, al estar concebidas y ejecutadas las viviendas con unos buenos aislamientos acústicos y visuales con relación a las ruidosas calles de nuestra ciudad, unas alturas libres bien dimensionadas, y unas funciones de la vivienda estudiadas para no agobiar en sus muy diferentes usos, se puede concluir que bien vale la pena el importante esfuerzo de decidir hasta el último detalle a que me refería anteriormente.

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1995 ha supuesto el comienzo de una tercera etapa en la que el urbanismo y los concursos de esta misma materia y de edificación ocupan el prisma básico de mi actual dedicación profesional. El urbanismo real de la ejecución de pequeñas o medianas áreas de una ciudad significa, desde mi punto de vista, entendimiento, tanto en su gestión inicial al tener que hacer comprender a muchos propietarios cuál es el fin social de la propiedad del suelo en términos urbanísticos, como en su diseño final, al entender que éstas áreas de nueva expansión suponen la “olla de convivencia” que implica la armonía o el desajuste en el desarrollo del individuo.

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Enrique Fernández de Mazarambroz Bernabéu

mayo 2010